FUENTE: idealista.com
Tómate el tiempo necesario al renovar tu casa para que no se te escapen detalles que harán que tu vivienda se ajuste exactamente a lo que necesitas.
Uno de los mejores consejos antes de comprar una casa es darse una vuelta por el barrio y, en la medida de lo posible, charlar con los vecinos. Solo así se conoce un poco mejor la zona y se sabe si a uno le gusta. Lo mismo sucede a la hora de hacer reformas en casa: jamás hay que precipitarse.
De hecho, es mejor vivir una temporada en ella para conocer sus vicios y saber qué hay que reformar porque no está en buenas condiciones o, sencillamente, no se adapta a nuestra forma de vida. En este artículo abogamos por renovar con lentitud y exponemos varias razones por las que tomarse un tiempo en hacerlo supondrá disfrutar de una casa más funcional y que responda a necesidades futuras.
Al precipitarse, no se tiene tiempo de pensar bien en el espacio de almacenamiento
El primero y más obvio de esos motivos es el que tiene que ver con el almacenamiento. Nuestro estilo de vida ha cambiado, así que no se debe cometer el error de precipitarse y pensar que con los armarios que ya hay será suficiente. Contar con espacio de almacenaje es una de las cosas más importantes de las que se puede disfrutar en la vivienda moderna. ¿Has pensado, por ejemplo, que el número de electrodomésticos hace 30 años no era ni la mitad de los que hay ahora en muchos hogares? ¿Y en el baño? Dónde antes bastaba con un champú, ahora hay acondicionadores, todo tipo de cremas, maquillaje, etc. ¿Y la despensa? En resumen, si te has esforzado en buscar los mejores acabados y materiales, pero no hay espacio para todo lo que tienes, tu casa ni se verá ni funcionará como esperabas.
Tampoco se dedica el tiempo necesario a un detalle clave: los enchufes
El segundo de los motivos: los enchufes, tiene mucho que ver también con la funcionalidad y practicidad de la casa. Los enchufes son una de las cosas en las que menos nos fijamos, pero de mayor impacto en la vivienda y en la que más inciden arquitectos e interioristas. En la mayoría de los casos, hay demasiados en lugares donde no se necesitan y escasean en otros donde son imprescindibles. Si apostamos por abrir espacios y, probablemente, quitar alguno, no hay que olvidarse de pensar dónde se necesitan otros para cargar los dispositivos, por ejemplo. Eso solo se consigue planeando con algo de antelación y, como decíamos antes, viviendo un tiempo en la casa. Decisiones como esta, aparentemente nimias, no solo hacen la vida más fácil sino que llevan aparejadas otras que resultan más fáciles de tomar, como dónde irán colocados los muebles.
Si no te precipitas, gastarás menos dinero y disfrutarás de espacios personalizados
Ralentizar la reforma de casa de forma deliberada implica automáticamente que se presta más atención a cada cosa que se elige y, en consecuencia, se ahorra dinero porque se evitan compras accesorias o compulsivas que, a la postre, solo consiguen que nuestra casa sea como tantas otras. Se debe pensar detenidamente en qué pintura se quiere y cuánta se necesita, y en el tipo de muebles o los acabados del baño. Se trata, además, de una forma sostenible de enfocar una reforma que, a la larga, es rentable porque se minimiza lo que se desperdicia. Conviene hacerse preguntas del tipo: ¿esto lo necesito?, ¿me va a seguir gustando este papel pintado, o mueble, dentro de cinco o seis años?
FUENTE: idealista.com



0 comentarios